La epistaxis, o sangrado nasal, es un fenómeno que puede ocurrirle a muchas personas, y es especialmente común durante los meses más cálidos. Aunque puede ser alarmante, generalmente no es motivo de preocupación. A continuación, exploraremos algunas de las razones por las que esto puede suceder cuando las temperaturas aumentan.
1. Deshidratación
Cuando hace calor, es fácil deshidratarse si no se está bebiendo suficiente agua. La deshidratación puede hacer que las membranas mucosas de la nariz se sequen, lo que las vuelve más propensas a agrietarse y sangrar. Mantenerse bien hidratado es clave para mantener la salud de estas membranas.
2. Aumento de la temperatura y la humedad
El calor puede causar que los vasos sanguíneos en la nariz se dilaten. Esta dilatación puede hacer que los vasos sean más vulnerables a romperse, especialmente si hay un cambio brusco de temperatura, como entrar a un lugar con aire acondicionado después de estar al sol. La combinación de calor y humedad también puede afectar la salud de las mucosas nasales.
3. Alergias estacionales
Durante el calor, muchas personas experimentan alergias estacionales debido al polen y otros alérgenos en el aire. Estas alergias pueden causar inflamación en las vías nasales, lo que puede llevar a un mayor riesgo de sangrado. Además, el estornudo frecuente y el frotarse la nariz pueden irritar aún más los vasos sanguíneos.
4. Uso de medicamentos
Algunos medicamentos, como los descongestionantes o los anticoagulantes, pueden aumentar la probabilidad de sangrado nasal. Si se están utilizando estos medicamentos durante el calor, es posible que se note un aumento en la frecuencia de los episodios de epistaxis.
5. Trauma nasal
Con el calor, es común que las personas realicen más actividades al aire libre, lo que puede aumentar el riesgo de lesiones en la nariz. Un golpe o una caída pueden causar sangrado, y esto puede ser más probable en climas cálidos cuando se está más activo.
¿Qué hacer si tienes sangrado nasal?
Si experimentas un sangrado nasal, aquí hay algunos pasos que puedes seguir:
– Mantén la calma: La mayoría de los episodios de sangrado nasal son leves y se detendrán por sí solos.
– Inclina la cabeza hacia adelante: Esto ayuda a evitar que la sangre fluya hacia la garganta.
– Aprieta suavemente la parte blanda de la nariz: Mantén la presión durante unos 5-10 minutos.
– Aplica un poco de hielo: Colocar hielo en la parte posterior del cuello o en la nariz puede ayudar a reducir la inflamación.
Si el sangrado es frecuente o no se detiene después de unos minutos, es recomendable consultar a un médico.

