Con la mira puesta en 2026, la política fiscal del gobierno federal perfila un viraje orientado a fortalecer la recaudación tributaria. Las proyecciones incluidas en la iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación anticipan un crecimiento real de 6.5 por ciento en los ingresos por impuestos, lo que implicaría pasar de los 5.30 billones de pesos autorizados para 2025 a alrededor de 5.84 billones el próximo año.
Este incremento no se apoyará únicamente en el desempeño tradicional de los grandes contribuyentes, sino en la incorporación y el ajuste de gravámenes dirigidos a productos y actividades específicas. Entre las medidas planteadas destacan los llamados impuestos “saludables”, como el cobro de 3 mil 818 pesos por litro a las bebidas azucaradas, así como aumentos significativos a los tabacos labrados, con alzas de hasta 200 por ciento, y de 32 por ciento en el caso de los elaborados de forma artesanal. A ello se suman impuestos de 8 por ciento a videojuegos considerados violentos y de 50 por ciento a las apuestas.
La estrategia también contempla cambios en los impuestos a las importaciones y a operaciones relacionadas con el comercio exterior, con el objetivo de ampliar la base de recaudación y reducir la dependencia de los mismos sectores que históricamente han sostenido las finanzas públicas.
El planteamiento no surge en el vacío. Durante 2025, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) reportó resultados positivos que sirven como respaldo a esta visión. Entre enero y agosto, los ingresos tributarios alcanzaron tres billones 692 mil 343 millones de pesos, una cifra preliminar que representa un crecimiento real de 6.4 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Dentro de ese balance, el impuesto sobre la renta (ISR) se mantuvo como la principal fuente de recursos, con dos billones 35 mil 372 millones de pesos recaudados, lo que significó un aumento real de 6.7 por ciento respecto a 2024. En tanto, el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) sumó 438 mil 542 millones de pesos, 16 mil 306 millones más que en el ejercicio previo.
¿En qué se sustenta la confianza del gobierno para alcanzar la meta recaudatoria en 2026?
El optimismo oficial descansa en la combinación de dos factores: por un lado, la introducción y el fortalecimiento de impuestos específicos que prometen ingresos adicionales; por otro, el comportamiento positivo observado en la recaudación reciente, que muestra una tendencia al alza y mayor eficiencia en la captación de recursos.
Impuestos sectoriales: más ingresos y cambio de conductas
Los gravámenes dirigidos a productos como bebidas azucaradas, tabaco, apuestas y videojuegos no solo buscan engrosar las arcas públicas, sino también incidir en patrones de consumo considerados de riesgo social o sanitario. Bajo esta lógica, el gobierno confía en que la suma de nuevos impuestos, ajustes a los existentes y una recaudación sólida permitirá al SAT cumplir con el objetivo de elevar los ingresos tributarios en 2026.

