El consumo de cannabis, especialmente en sus variantes de alta potencia, ha sido objeto de debate en el ámbito de la salud mental, en particular por su posible vínculo con la psicosis. A pesar de la creciente legalización y normalización del uso recreativo y medicinal de la marihuana, algunos estudios sugieren una conexión preocupante entre el consumo frecuente y potente de esta droga y el desarrollo de trastornos psicóticos. Sin embargo, la relación entre cannabis y psicosis es mucho más compleja de lo que podría parecer a simple vista, debido a factores genéticos, ambientales y de comportamiento. Esta relación aún carece de un consenso científico definitivo, y se requieren más estudios para comprender sus mecanismos y riesgos en profundidad.
El estudio de Lancet Psychiatry y el consumo diario de cannabis potente
Una investigación publicada en 2019 en Lancet Psychiatry encontró que quienes consumían cannabis de alta potencia diariamente tenían hasta tres veces más probabilidades de experimentar un episodio psicótico, en comparación con quienes nunca consumían la droga. Aquí, la alta potencia se refiere a una concentración de THC (el componente psicoactivo del cannabis) superior al 10%. Este hallazgo alarmó a sectores de la salud pública, pero también abrió una serie de interrogantes, ya que el estudio es de naturaleza observacional. Como explicó la Dra. Suzi Gage, profesora de psicología en la Universidad de Liverpool, este tipo de estudios no permite establecer causalidad directa, sino que solo observa las conductas de los consumidores. Esto deja abierta la posibilidad de que existan otros factores que expliquen la valoración observada, y que el consumo de cannabis no sea el único culpable.
Contradicciones en la evidencia científica
A pesar de los hallazgos alarmantes, investigaciones recientes sugieren una realidad más matizada. Un estudio de la Universidad de Stanford en 2023 no encontró diferencias significativas en las tasas de psicosis entre los estados donde el cannabis es legal y aquellos donde no lo es. Otros estudios realizados en el mismo año tampoco encontraron una evaluación concluyente entre el consumo de cannabis y el riesgo de desarrollar psicosis. Esto plantea la posibilidad de que el consumo de cannabis pueda ser solo un factor más entre muchos, y que el riesgo real depende de factores como la predisposición genética y las circunstancias personales.

¿Factores de vulnerabilidad o simple coincidencia?
Para algunos individuos, el consumo de cannabis puede actuar como un “detonante” de condiciones latentes. Gage señala que quienes tienen una predisposición genética a la psicosis o antecedentes de adversidades en la infancia podrían ser más susceptibles a los efectos de la marihuana de alta potencia. Sin embargo, el consumo de cannabis no parece ser ni necesario ni suficiente para desarrollar psicosis, ya que muchas personas consumen cannabis sin experimentar efectos negativos graves. En este sentido, el cannabis podría inclinar la balanza hacia la psicosis en individuos vulnerables, pero en otros, el riesgo es prácticamente nulo.
Marihuana y esquizofrenia: ¿Existe una superposición genética?
La esquizofrenia es el trastorno psicótico más común asociado con el consumo de cannabis. Un estudio de 2018 de la Universidad de Radboud identificó una serie de genes que podrían estar asociados tanto al consumo de cannabis como al riesgo de esquizofrenia. Esto sugiere una posible superposición genética, lo cual abre un debate sobre si el consumo de cannabis en personas con estos genes puede representar una forma de automedicación, especialmente debido a que hasta el 42% de las personas con esquizofrenia también consumen sustancias.
La influencia del entorno y la genética
Además de la predisposición genética, factores ambientales, como la vida urbana, pueden aumentar el riesgo de esquizofrenia y, posiblemente, también la probabilidad de consumir cannabis. Los estudios en modelos animales, como los realizados en la Escuela de Medicina Sackler de la Universidad de Tel Aviv, han demostrado que el THC puede deteriorar funciones cognitivas en animales genéticamente predispuestos a esquizofrenia, sugiriendo que la interacción entre genética y cannabis podría ser clave en el desarrollo de trastornos psicóticos.
¿Quiénes corren mayor riesgo?
El consenso entre los investigadores es que el consumo diario y de alta potencia de cannabis está asociado con un mayor riesgo de psicosis, pero este riesgo parece ser pequeño en la población general y considerablemente mayor en personas vulnerables. La analogía que hace Gage con el alcohol ayuda a entender esta diferencia: mientras que el consumo ocasional y moderado de cannabis puede no ser perjudicial para la mayoría, el uso intensivo puede desencadenar problemas en personas propensas a trastornos psiquiátricos.
Correlación no es causalidad
La relación entre cannabis y psicosis sigue siendo objeto de debate, y si bien existen hallazgos significativos, la ciencia aún está lejos de establecer una causalidad concluyente. A medida que el consumo de cannabis se normaliza en la sociedad, la prioridad debe ser identificar a las personas que podrían estar en mayor riesgo y comprender los factores genéticos y ambientales que pueden influir en el desarrollo de psicosis.
